En el contrato de alquiler se pacta una duración que en ocasiones una de las partes, arrendador o arrendatario, opta por no cumplir. Ante dicha decisión de “romper” el contrato existen dos opciones, que dicha situación esté prevista en el mismo o que por el contrario nada se haya establecido al respecto.

De existir una cláusula que prevea dicha posibilidad, habrá que estar sin más a lo pactado en el contrato, siendo habitual que el mismo contenga una estipulación mediante la que se fija el pago de una determinada cantidad de dinero por parte de quien no desea continuar con el arrendamiento a aquel otro que si hubiese continuado el mismo.

En cambio, en aquellos casos en los cuales no se ha establecido nada respecto a la rescisión unilateral del contrato de alquiler de local por una de las partes, podrá la otra optar por exigir que se cumpla el mismo íntegramente o bien podrá solicitar la finalización del contrato con el resarcimiento de daños y el abono de intereses.

Así, el Tribunal Supremo entiende que en aquellos casos en que el arrendador opta por aceptar la rescisión del contrato solicitando una indemnización, esta debe ser moderada por los tribunales, siendo habitual que se establezca el pago de una mensualidad de renta por cada año que reste por cumplir.

En cambio, y para el caso en que el arrendador no acepte la rescisión y solicite el cumplimiento íntegro del contrato, el Tribunal Supremo en recientes Sentencias de 16 de mayo y 3 de octubre de 2017 declara que, en tanto en cuanto el arrendador haya cumplido con lo pactado, no procede moderación en la indemnización de daños y perjuicios, pues lo solicitado no es una indemnización sino el pago de las rentas adeudadas, debiendo el inquilino abonar todas y cada una de las rentas pendientes hasta la finalización del contrato.

Así pues, y teniendo en cuenta la habitualidad de estos supuestos, lo más conveniente es estipular con toda claridad en el contrato de alquiler las consecuencias que tendría el “desvincularse” de manera unilateral del mismo antes del tiempo establecido, so pena de tener que iniciar acciones legales tendentes a solicitar la rescisión del contrato con sus respectivos daños y perjuicios, o bien el cumplimiento íntegro junto con el pago de las rentas debidas.